MANUAL DE LA PERFECTA CABRONA (5TA PARTE)

 [VI]Maravillosa comida P: -¿Qué hace para cenar la cabrona interior? R: -Una elección.La cabrona interior es una poderosa alia­da en la constante lucha entre nuestra mente y nuestro cuerpo. Por ejemplo, mi mente di­ce: «Cereales, vegetales, fruta». Mi cuerpo tiende a decir: «Queso fundido, más queso fundido, chocolate». ¿Qué papel desempeña la cabrona interior en todo esto? La voz de la razón, la voz del estómago.Así es: la comida constituye una de las areas en donde incluso la cabrona interior sir­ve a dos amos.La diferencia es que estar en contacto con nuestra cabrona interior nos ayuda a con­templar la situación en su justa perspectiva. Ella nos permite satisfacer nuestras ganas de comer, sin que por ello nos olvidemos de mantener una buena salud.¿Te suena familiar esta frase?:  «¡Qué mal me he portado!». Por supuesto que sí, y no hablamos de sexo. No, casi siempre nos referimos a algo que hemos comido. Chocolate, quizá; pata tas fritas con alioli; espagueti a la carbonara. Si nos metemos en el cuerpo algo más que una ensalada de lechuga sin aliñar y un refresco light, nos juzgamos con la severidad de los calvinistas. Y normalmente acabamos condenándonos a varios días de inanición, a base de agua mineral y un insignificante pe­dazo de zanahoria o apio. Esto es «portarnos bien».Pero es necesario hacerse esta pregunta: ¿es bueno ser maniáticas y frívolas?¡Yo creo que no!¿Cómo podemos pensar y actuar en nuestro beneficio cuando estamos obsesio­nadas por el recuento de calorías, básculas y cintas métricas? DE VUELTA A LOS FUNDAMENTOS

 Nuestra  cabrona interior nos recuerda que la comida es básica para la supervivencia, sin mencionar la paz mental. Algunas veces resulta sencillamente consoladora. ¿Qué po­dría ser mejor después de un día realmente malo que un gran plato de pasta con salsa? ¿O una bolsa entera de M&Ms de cacahue­te? En primer lugar, puede ser que nuestra ca­brona interior consiga evitar que pasemos un día horrible, pero una vez que ha sucedido, ella sabe que cualquier medida para salvar la jornada de ser un desastre total será siempre algo bueno.La comida también puede ser un acon­tecimiento, una oportunidad para comuni­carnos con las personas importantes de nues­tras vidas.Algunas de nosotras sentimos que el proceso de comprar y preparar la comida es algo relajante y creativo. Otras, por el con­trario, llegamos hasta el extremo de evitar cualquier cosa relativa a la comida excepto su consumo. Realmente, no importa de qu6 lado estemos, porque la mecánica de la comida no es lo relevante. La comida es algo de lo que debemos ocuparnos, y nuestra cabrona interior nos ayuda a entender los patrones alimenticios que funcionan para cada una do nosotras.Cuando estamos en contacto con nuestra cabrona interior no tenemos que esforzarnos por cocinar un banquete para esos parientes políticos que jamás han sido amables con nosotras, o para esos compañeros de tra­bajo que sabemos positivamente que no nos toleran o para esos amigos con un paladar in­sensible.Quizá el punto más importante sea éste: nuestra cabrona interior considera con toda seriedad la comida, y todos los rituales que la rodean, pero no se deja llevar por las tiranías de la moda. ¿Está de acuerdo nuestra ca­brona interior con las dietas que someten a una mujer adulta a un régimen con menos calorías que las adecuadas para un niño de dos años?Yo creo que no.¿Cuál es su respuesta a la exigencia de que toda mujer, sin importar cuál sea su ti­po de cuerpo, deba utilizar tallas de ropa no superiores a la 38?Yo creo que no.Nuestra cabrona interior distingue muy claramente lo absurdo que resulta matarse por intentar parecerse a otra persona, cuando ca­da una de nosotras es ya una belleza.
“Son sólo nimiedades lo que irrita mis nervios”.                           REINA VICTORIA DE INGLATERRA

 [VII]La vida cotidiana

 Quizá pensemos en nuestra cabrona interior sólo a propósito de ocasiones especiales, co­mo hacemos con un vestido de fiesta o un determinado pintalabios. Tal vez nos digamos algo así: «Guardaré a mi cabrona interior pa­ra cuando la necesite de verdad. Después de todo, no quiero que se me gaste». Como si la cabrona interior fuera un par de zapatos ba­ratos con suelas de mala calidad. ¿Podría algo tan poderoso ser tan frágil?Yo creo que no.La cabrona interior es perfecta para to­da ocasión: informal, formal, privada o pú­blica, como un traje negro. Es una parte esen­cial de nuestra vida cotidiana.Es necesario, sin embargo, utilizar nuestra capacidad de discernimiento cuando usamos su poder. ADVERTIR LA DIFERENCIA

 Siempre habrá situaciones que no podamos modificar (el tráfico, la cola del supermercado, el aumento de actividad en la superficie solar). ¿Nos enfurecemos por ello?Yo creo que no.Saber que no tenemos poder sobre algunas situaciones nos consuela: nuestra cabrona interior no se molesta en gastar energía en aquello que trasciende su control.Al mismo tiempo, habríamos de ser unas auténticas santas para no reaccionar ante la presión causada por las cosas que están fuera de nuestro alcance. Y quizá no reaccionar sería un síntoma de encanto tóxico. Sea co­mo fue re, lo importante es recordar que la ca­brona interior nos puede ayudar a responder más que a reaccionar, a situaciones que se encuentran fuera de nuestro control.  COMO LOGRAR QUE LA FRASE “YO CREO QUE NO” FUNCIONE PARA NOSOTRAS

 Pensemos en un día normal. Salimos cada mañana para emprender nuestras actividades cotidianas y algo sucede. Siempre sucede al­go. Estamos de pie en la cafetería, esperando el turno para pedir nuestro café cortado (con  sacarina) y la tostada a la plancha (con mer­melada), cuando el camarero pregunta quién es el siguiente y alguien se planta enfrente de a nosotras diciendo: «Yo», y empieza a hacer un pedido para llevar que ocupa una hoja de tamaño folio escrita a un espacio.Vamos de compras al centro comercial. Al entrar en los grandes almacenes nos to­pamos con la sempiterna vendedora de perfumes, con su veloz atomizador y su dis­curso ensayado sobre la forma en que esta fragancia cambiará nuestras vidas.-¿Le gustaría probar Raison d´être? -pregunta.Quizá nos encontramos con otro conductor en el aparcamiento. En este tipo de situaciones, cuando el otro conductor retrocede choca contra nuestro coche. El impacto tira el espejo retrovisor, un inconveniente que (según sostiene el otro conductor) tendrá poco impacto en nuestras vidas:-El espejo central es todo lo que realmente necesitas, querida. A cada una de estas situaciones podemos responder: “Yo creo que no”. Esto requiere un poco de práctica. Al principio, la posibilidad de un enfrentamiento directo nos puede llenar de temor; pero la práctica, ciertamente, hace al maestro. Y la mayoría de las personas responde bastante bien ante el mantra de la cabrona interior pronunciado en voz alta.-Discúlpeme -le decimos al que se cuela en la cola-. No estoy de acuerdo. Creo que yo estaba primero.-¿Raison d’être? No, gracias.Quizá sea necesario protegemos del baño de perfume que inevitablemente sigue al ofrecimiento.-Yo creo que no. Quiero los datos de su seguro -le decimos a nuestro nuevo ami­go del aparcamiento.En realidad, ¿qué pueden responder? ¿Alguien va a discutir?Bien, ciertamente existe un porcentaje de la población que protestará. Hay muchas personas que se precipitan en una absurda autodefensa del injustificable comportamien­to aquí descrito.¿Nos acobardaremos ante esta posibili­dad?Yo creo que no.El mantra de nuestra cabrona interior es especialmente útil cuando nos quieren meter por los ojos facturas absurdas por reparacio­nes de poca monta del coche, cuando se nos pide «espere, por favor» por enésima vez, y cuando otros intentan intimidarnos para que hagamos cosas por ellos.De hecho, la frase «yo creo que no» se vuelve más poderosa cada vez que la pro­nunciamos.
“El lugar de la mujer está en la casa,el senado y el despacho presidencial”.

                                                                                     ANÓNIMO [VIII]Política personal

 La mayor preocupación de nuestra cabrona interior es, por supuesto, nuestra vida. El sim­ple hecho de llegar al final del día requiere dde tanta energía que nos queda muy poca fuerza para cualquier otra cosa. ¿Lavar la ro­pa?  Debe hacerse, entonces la lavamos. ¿Dor­mir? Nos moriríamos si no pudiéramos ha­cerlo. ¿Trabajar? Bueno, nuestra supervivencia con frecuencia depende de la habilidad para proveernos. Se puede comprender muy bien que la mayoría de nosotras no tenga tiempo para dedicarlo a la política. Además, ¿acaso importa?Pues bien, echemos un vistazo a esta cuestión.

 

PARTE DEL PROBLEMA

  Si continuamos participando activamente en la vida política al ritmo en que lo hemos venido haciendo hasta ahora, pasarán 300 años antes de que haya un número equivalente de hombres y mujeres en el Congreso.¿Quién va a proponer leyes que beneficien a las mujeres? Lo sé, es una pregunta retórica: sabemos perfectamente la respuesta. A la luz de esta verdad, debemos hacer más.-¿Más? -dices.Sí, digo yo. Y no estoy hablando de colaborar con una ONG, o presentamos a las elecciones (ni siquiera las del APA o las de nuestra comunidad de vecinos) o hacer algo que suponga añadir más estrés al que normalmente ya tenemos que soportar Estoy hablando de utilizar a nuestra cabrona interior para hacer de este mundo algo mejor.

 PARTE DE LA SOLUCION

 Lo más sencillo es votar con nuestro dinero. Así es: no compres esos productos cuya pu­blicidad subestima a las mujeres, nos insulta o nos eleva a parámetros aun menos realistas de los que ya nos rigen. Esto requiere refle­xión y conciencia, y no ocupa mucho tiempo. S¡ las tiendas donde compramos no cuentan con los productos que nos agradan, depende de nosotras hacerles saber nuestra decisión de comprar en otro lugar hasta no ver satisfechas nuestras necesidades.Podemos apagar la radio cuando em­piece a hablar un locutor misógino.Cuando haya un candidato digno de re­cibir nuestro apoyo, podemos asistir a sus mítines o hablar en su favor en nuestro en­torno laboral o familiar.La próxima vez que algún concejal cu­yo trabajo no vele por nuestras necesidades (sabemos quiénes son) nos envíe una carta pi­diendo nuestro voto, podemos devolvérsela con sobre y todo acompañada de una nota que diga: “Yo creo que no. No hasta ver algunos resultados. Por ahora, apoyaré a otro candidato».El mensaje llegará a su destino. Piensa en esto como si formaras parte de un “Yo creo que no» colectivo. Imagina las posibilidades.
“El poder puede tomarse, mas no otorgarse”.                                            GLORIA STEINEM

 [IX]Fuerza de trabajo

 El trabajo es lo que hacemos para ganar dinero. En esta sociedad, el dinero equivale a poder. Cuando sufrimos de encanto tóxico, te­memos al poder. Nos parece poco atractivo. Podemos expresar esta creencia en fra­ses como «El dinero no me importa», pero la realidad es que tememos al poder. Esto pue­de explicar por qué decimos que sí cuando que nos pide trabajar más sin recibir un au­mento de sueldo.Si estamos en contacto con nuestra cabrona interior no tememos al poder. Le abri­mos las puertas.También aceptamos la responsabilidad que acompaña al poder. Nos sentimos orgullosas de ser buenas en nuestro trabajo. Y aceptamos con entusiasmo nuevos desafíos. De igual modo abrimos la puerta al dinero entendiéndolo como una manifestación de la energía que inyectamos en nuestro trabajo. Merecemos todas las recompensas que nuestras habilidades nos han hecho ganar.­

 PODER

 El poder engendra poder, y el poder puede utilizarse para realizar cambios. Cambios  pequeños, grandes cambios.Todas sabemos eso, pero la pregunta es: «¿Cómo obtenemos poder?». Bien, podemos estar seguras de que nadie va a venir a regalamos nada, por lo tanto, quizá sea buena idea seguir los pasos de Lenin, que dijo: «Ví cómo el poder yacía en la calle y lo levanté». Mira a tu alrededor, El poder está a nuestros pies, o quizá sobre el escritorio. Quizá haya que buscarlo un poco, dado el estado de la mayoría de nues­tras mesas de trabajo, pero podemos encontrarlo. Lo vemos todos los días si abri­mos los ojos.i Levántalo!« No lo reconozco», dices. No te preo­cupes: a continuación paso a resumirte algu­nas características del poder que tal vez se te pasaron por alto.

 Trabajo en equipo

El poder se construye a partir del traba­jo en equipo (piensa en la Capilla Sixtina). Los equipos están formados por individuos. Cuanto más fuertes sean los individuos, más fuerte será el equipo. El encanto tóxico nos obliga a creer que ser parte de un equipo sig­nifica estar de acuerdo con todo cuanto di­cen los demás. En realidad, ser parte de un equipo requiere que valoremos con honesti­dad cada situación y que discutamos todos juntos los problemas.

 

Imaginación

  El poder proviene de la imaginación. Nada se ha creado sin imaginación; ningún problema se puede superar sin ella. Nuestra cabrona interior no sólo nos pone en contacto con nuestra imaginación, sino que también nos infunde el deseo de manifestarla. Quizá no siempre estemos en lo correcto, pero tenor razón no es lo más importante. Hablar sí lo es. Nuestra contribución puede provocar una idea en alguien más, y esa idea puede conducir a una solución o a una invención.

 Conocimiento

El poder es conocimiento, y el conocimiento es poder. Cada individuo tiene un conocimiento que nadie más tiene. Combinar el conocimiento de cada uno engendra mayor conocimiento, del mismo modo que si se combinan garbanzos con callos se obtiene un aporte calórico mucho mayor. 

CÓMO FUNCIONA

  Cada lugar de trabajo depende de las personas que colaboran juntas hacia un objetivo común, sea sirviendo comida, publicando un periódico, fabricando estropajos o cualquier otra cosa. Cuanto más poder aporte cada Individuo al logro del objetivo, mayor pro­babilidad existirá de alcanzarlo.El encanto tóxico nos va secando, de­jándonos sin poder. En consecuencia, tam­bién mina el poder de cualquier trabajo que emprendemos. Podemos creer que ser encantadoras hará que la gente acate nuestros deseos. Nada puede estar más alejado de la verdad.Esto no quiere decir que debamos gri­tar y exigir y damos demasiada importancia. ¡No, no, no! Recuerda, estar en contacto con nuestra cabrona interior no significa abusar de nadie. Tan sólo consiste en saber cuándo debemos ser firmes, cuándo podemos esta­blecer nuestra postura y poner de manifiesto que actuaremos de acuerdo con nuestras con­vicciones.

 RIMA CON RICACHONA

 Si es verdad que la gente empieza a llamarte cabrona cuando comienzas a tener éxito, entonces deberíamos alegramos de que nos llamaran cabronas en el trabajo.Recibir el calificativo de cabrona sig­nifica que tenemos razón, o que estamos exigiendo lo mejor a los demás y a nosotras mismas.De acuerdo con algunas personas, el uso del término «cabrona» ha crecido en pro­porción directa al número de mujeres que han alcanzado puestos directivos en su campo. ¿Cómo alcanzar la cima en nuestro campo? Haciendo nuestro trabajo muy bien para así avanzar al siguiente nivel. Por lo gene­ral, esto requiere que trabajemos con otras personas para, tarde o temprano, saber hacer bien lo que ellas hacen.Si les pedimos a las personas que están a nuestro cargo hacer bien su trabajo, y eso significa esforzarse más que antes, probable­mente nos llamarán cabronas.Si aquellas personas que están a nuestro cargo no hacen su trabajo y los regañamos por ello, nos llamarán cabronas.Si hemos regañado a esas personas y aun así no hacen su trabajo, sin duda alguna seremos más firmes con ellos la segunda vez. Definitivamente, nos llamarán cabronas. Bien por ellos. Mejor por nosotras. Porque lo que esto significa en realidad es que conocemos nuestro negocio. No te ol­vides de una cosa: no importa con cuanta amabilidad pidas las cosas, si eres la jefa, se­rás la cabrona.¿Qué es lo que tienes que recordar exactamente de todo esto? Que tú eres la jefa.
“Morimos por confort y vivimos por conflicto”                                                     MAY SARTON [X]Encuentros cercanos

 Está escrito que sucederá. Y aunque a las no iniciadas les suene como un cataclismo po­tencial, un encuentro entre dos mujeres en contacto con su cabrona interior en realidad contiene el germen de algo grandioso.Después de todo, ¿qué podría ser me­jor que nuestra cabrona interior duplicada? ¿O triplicada, cuadruplicada, aumentada exponencialmente?Reflexiona un poco: cuando dos de no­sotras en contacto con nuestra cabrona inte­rior nos encontramos frente a frente, aparece el magnetismo. Podemos sentirnos atraídas o repelidas. De cualquier manera, la dinámi­ca es la siguiente: ambas estamos recono­ciendo nuestro poder.Quizá jamás seamos amigas de las mu­jeres a cuya cabrona interior descubrimos, pero eso es secundario. Lo importante e  que, lleguemos o no a un acuerdo, incluso si nos sorprendemos ante la habilidad estraté­gica de la otra mujer, o si nos invade la envidia o alguna otra baja emoción, nueve de cada diez veces la cabrona interior de la otra mujer suscitará nuestro respeto y admiración. Lo mejor es reconocer que el enfrenta­miento puede ser estimulante, que el proceso de encarar a otra mujer que está tan segura de su punto de vista como tú del tuyo es una oportunidad para conocerse mejor a una mis­ma. Un encuentro cercano con la cabrona in­terior de otra mujer no debe temerse, es algo a lo que hay que dar la bienvenida.Quizá lo más importante sea que esas in­teracciones en las que nuestra cabrona inte­rior se reúne con su igual tienen una gran potencia, no siempre positiva. Es fácil estar con gente que concuerda con nosotros; es có­modo, pero también provoca que bajemos la guardia y disminuya nuestra fuerza. Esto pue­de ser muy peligroso: llevarse bien con todos los que nos rodean se convierte en un hábi­lo, y Actuar con Encanto vuelve a atrapamos en sus redes, reiniciando la espiral hacia el en­canto tóxico. El siguiente paso consistirá en re­caer disculpándonos por todo, esperar junto .11 teléfono los sábados por la noche y co­memos el pastel entero.¿Es eso lo que queremos?

 

¡YO CREO QUE NO!

 
“Estoy en el mundo para cambiar el mundo”.                                                 MURIEL RUKEYSER 

[APENDICE A]La cabrona que hay en toda mujer

 La cabrona interior se manifiesta en mu­chos arquetipos. En diferentes momentos, tu propia cabrona interior puede parecerse a cualquiera de estos iconos de poder fe­menino:

 KARA

La reina cisne de las valquirias. Kara. Apabullaba a sus enemigos utilizando sólo el sonido de su voz. Es una cabrona a la que no conviene subestimar, especialmente si está al teléfono. Todos, incluidos sus mejo­res amigos, saben que no tiene pelos en la lengua. 

LlLITH

Lilith iba a ser la primera esposa de Adán, pero le echó un vistazo y dijo: «Yo creo que no». Así que huyó hacia las orillas del mal Rojo, donde pasó sus días apareándose con quien le placía, dando a luz a cientos de niños cada día. No hace falta decir que, con ese nivel de fecundidad, algo del ADN de Lilith debe de transitar por cada una de nosotras.

 CATALINA DE MÉDICIS

Cuando se casó con uno de los Luises de Francia, Catalina llevó consigo a su nueva corte a

dieciocho de sus cocineros italianos favoritos. ¿Os podéis imaginar el volumen de las sobras? Y su casa era su castillo: insistió en que todos los nobles utilizaran tenedores para comer, en lugar de las manos. Sí, mamá. KATHARINE HEPBURN

Fuerte, insolente y muy digna. Jamás se dio por enterada de que a las mujeres se les consideraba como el sexo débil. La próxima vez que te encuentres con un vendedor mo­lesto, sé Katharine Hepburn. LISÍSTRATA

Reconocida organizadora griega. Per­suadió a las mujeres de su ciudad-estado a suspender las relaciones sexuales hasta que los hombres dejaran una guerra por demás ridícula. La clave aquí es que Lis se reunió con otras mujeres que pensaban como ella. Imagínate lo que podríamos hacer en el Con­greso… BUFFY, LA CAZAVAMPIROS

Ella es toda una estrella, además de ca­zavampiros reencarnada. Está en muy buena forma y tiene un agudo sentido de la moda. Buffy no cree en patrañas. Para apuntalar tu valor, al expresar esa frase llena de poder, «Yo creo que no», invo­ca a cualquiera de estas mujeres ejemplares en cualquier momento.
“Macho no significa mucho”.                    ZSA ZSA GABOR

 [APENDICE B]…y los hombres que las aman

 Sólo para que quede constancia, hay que in­sistir en que la idea de que las mujeres que es­tán en contacto con su cabrona interior odian a los hombres o desean ser hombres o quieren ser como ellos puede calificarse con una única palabra: TONTA (tenía que aclarar este punto). No, este capítulo es sobre los hombres que realmente admiran a las mujeres que es­tán en contacto con su cabrona interior. To­das conocemos a hombres así; normalmente viven con nuestras amigas… Está bien, qui­zá tú vivas con un hombre como éste.La cuestión es que existe un nombre pa­ra llamar a los tíos que son así: príncipe (no confundir con los de los cuentos de hadas). Un príncipe comprende la esencia de la cabrona interior. La entiende. 

UN PRÍNCIPE NO ES UN DOMINANTE

 Dominantes son los hombres que creen que el machismo es la mayor manifestación de energía masculina. Son los hombres que nos dejan plantadas. Los hombres que cada vez reducen más la edad límite de las chicas con las que salen, hasta que sus hijas y sus novias tienen la misma. Los hombres que no trabaja­rían para una jefa.Un príncipe es un hombre real, es decir, un verdadero ser humano. 

¿QUIÉN ES UN PRíNCIPE?

 He aquí cómo reconocer a un príncipe: Un príncipe asume de verdad toda su parte de responsabilidad en la crianza de los niños. Un príncipe entiende por qué los anuncios de cerveza son ofensivos (sabes a cuáles me refiero). Un príncipe jamás dará por hecho que nos encargaremos por completo de preparar la comida. A la inversa, un príncipe no asumirá nues­tra incapacidad para cambiar una rueda pinchada. Un príncipe ofrece estímulo, más que consejos. Un príncipe sabe lo que sabe. Y al mismo tiempo, sabe qué no sabe. No es un estú­pido fanfarrón. De hecho, un príncipe se da cuenta de lo atractivo que puede resul­tar decir: « No lo sé». ¿DE DÓNDE PROCEDE? Pues bien, si las mujeres tenemos una cabro­na interior que es una parte natural de noso­tras mismas, podemos deducir que también existe un príncipe interior.Así como la mayoría de las mujeres ha sido adiestrada en los caminos del encanto tóxico, a los hombres se les ha instruido en lo que sea que los esté infectando. Existen muchos nombres para ello; elige uno. Si has hecho bien los deberes para sacar a la luz a tu cabrona interior, lo más probable es que no necesites ser cruel. El punto es entender la dinámica que está en juego: a los hombres se les han enseñado conductas que tal vez sean contrarias a su verdadera naturaleza. NATURALEZA FRENTE A EDUCACION La experiencia me dice que se requiere mu­cho trabajo para que un hombre se convier­ta en príncipe, pero que la materia prima ha estado ahí desde el principio.Y escucha esto: incluso el hombre más macho tiene la capacidad de convertirse en un príncipe. VALORA TU COEFICIENTE DE PRINCIPE (CP) Supongamos que eres un hombre que intuye la existencia de su príncipe interior, y quieres medir lo activo que es este aspecto de tu ser. A continuación, te planteamos una pequeña prueba: 1.  A las mujeres les gusta que las llamen «nenas». De acuerdo/En desacuerdo. 2. Cuando una mujer es asertiva, la considero una cabrona. De acuerdo/En desacuerdo. 3. Cuando voy a algún lado con una mujer en un coche, conduzco yo.Siempre/La mayoría de las veces/Rara vez/Algunas veces/¿En el coche de quién?  4. Sé lavar y planchar la ropa. Verdadero/Falso/¿Para qué molestarse? Me la lava mi madre. 5. Tuve una reacción emocional al ver la pe­lícula Los puentes de Madison. Verdadero/Falso/No la he visto. INTERPRETACIÓN DE TUS RESPUESTAS Pregunta 1 Si has contestado «De acuerdo» y tienes menos de 65 años, podemos apostar, sin te­mor a equivocamos, a que no eres un prín­cipe muy desarrollado (-10 puntos).Sin embargo, si has basado tu respuesta en el hecho de que a tu madre y a sus amigas les gusta que las llamen «nenas», esto reve­la un nivel de sensibilidad que implica la con­dición de príncipe (+2 puntos).Si contestaste «En desacuerdo», piensa un momento en la razón por la que elegiste esa respuesta. ¿Es porque alguna mujer te ha corregido cuando la has llamado «nena»? (+2 puntos).¿O tu respuesta se basó en tus propias reflexiones sobre la importancia del lengua­je, de las que has deducido que llamar a las mujeres “nenas”  no sólo es incorrecto, sino también insultante? (+ 10 puntos). Pregunta 2Si estuviste de acuerdo, define la pala­bra “asertivo” (-10 puntos si tus definiciones para hombres y para mujeres son distintas; + 1 O puntos si estás en desacuerdo).Pregunta 3 «¿De quién es el coche?» es la pregun­ta que haría un príncipe (+ 10 puntos). «Rara vez» denota la condición de un príncipe sólo si tú tienes un coche (+7 si es así, -10 si no lo tienes). «Algunas veces» parece equitativo (+5).«La mayoría de las veces» puede impli­car que tienes un coche grande (ideal para llevar a muchas personas o cosas) o que tie­nes uno estupendo en el que todo el mundo quiere subirse (O puntos). También puede sig­nificar que la mayoría de tus amigas no tiene vehículo propio. Entonces, tú eres generoso y siempre las paseas. Esperamos que tus ami­gas paguen la gasolina (+ 10).Si tu respuesta fue «siempre», realmen­te debemos analizar las razones por las que así es. Pero la respuesta no favorece a tu coeficiente de príncipe (-1O).Pregunta 4Está bien, ésta era una especie de pre­gunta capciosa, y no añadiremos ni restare­mos puntos por ella; en realidad, yo no sé la­var la ropa. Y soy irremediablemente mala con la plancha. La incluimos en el formula­rio sólo para ver si lo estabas leyendo con atención. Por supuesto, si estás en el institu­to y es tu madre la que te lava la ropa, eso no quiere decir nada.Pregunta 5Otra pregunta capciosa. ¡Todo el mundo tiene una reacción emocional ante esa pe­lícula! «Reacción emocional», después de todo, es un concepto que cubre un gran te­rritorio (O puntos; no importa si lloraste o no). Si no la viste, estás disculpado y puedes apun­tarte 2 puntos extra. RESULTADOS Si tu puntuación fue de 32, eres un príncipe completamente desarrollado y en contacto contigo mismo.Si tu puntuación fue de 29, tienes un al­to coeficiente de príncipe. De 19 a 21 constituye un rango medio para el coeficiente de príncipe. Una puntuación de -32 muestra un coeficiente de príncipe muy bajo. El hecho de que te hayas sometido a esta prueba, sin embargo, es un signo esperanzador, porque la conciencia es el primer paso. No te des­corazones, no existe un caso irremediable. Puedes mejorar tu coeficiente. ESTABLECE CONTACTO CON TU PRINCIPE INTERIOR Todas las apreciaciones de este libro que se aplican a las mujeres en contacto con su ca­brona interior también se pueden aplicar a los hombres en vías de convertirse en príncipes. Para detallar un poco: 1. Cuando percibas una situación de abuso, no la disculpes dando explicaciones, llá­mala por su nombre. Incluso (o quizá par­ticularmente) cuando se trate de tu propio abuso. 2. Si el deseo de actuar como un macho (ver más arriba) es abrumador, sólo di: «Yo creo que no. Contrólate, amigo». Esto funciona muy bien, porque equivale a tomarse el tiempo de responder cuidadosamente. 3. Aprende a distinguir la diferencia entre ser amable y ser paternalista. Por ejemplo, es amable decir «¿Te echo una mano?» cuan­do ves a alguien luchando a brazo partido por hacer algo como, por ejemplo, meter en la cama a dos niños pequeños. Mos­trarse paternalista es decir: «¿Sabes?, cuan­do yo acuesto a los niños, les meto en la cama sin contemplaciones y apago la luz». 4. Súbele el volumen a tu príncipe interior. Siempre ha estado ahí, murmurándote cosas como: «Realmente está bien que­rer pasar tiempo con mis hijos».Nota: un hombre que pasa tiempo con sus hijos está ejerciendo su función de padre, no la de una niñera. 5. Reconoce que tu príncipe interior y mi ca­brona interior se encuentran sobre una base sólida y nivelada de igualdad. Sólida y nivelada es una base maravillo­sa sobre la que construir cualquier cosa. AMATE A TI MISMA
“El éxito engendra confianza”.                                    BERYL MARKHAM

~ por yeei en agosto 6, 2007.

13 comentarios to “MANUAL DE LA PERFECTA CABRONA (5TA PARTE)”

  1. A PETICION DE SINFUL

    SALU2 AMIGUITOS

    EXCELENTE INICIO DE SEMANA !!!

    A TO2

  2. jajajaja
    ya terminó el libro?
    oye, a ver explicame
    si lilith salió primero ke eva
    como se apareaba con kien kisiera
    si adan era el unico hombre?
    se la echaban los animales?
    digo, para cuando los hijos de adan y eva nacieran ya tendria que estar vieja, y pues las embarazadas como ke no tienen mucho pegue, explicame esooooo

  3. Yeei ahora de qué vas a escribir. El Principito? Si soy Boba, saludos.🙂

  4. francis se burla de tus cosas
    ke mala es
    vamos a burlarnos de ella😉

  5. Amiguita te paso un link, aguas
    http://francislz.wordpress.com/2007/08/09/traducir-el-libro-de-harry-lo-lleva-a-la-carcel/#comment-2586

  6. Oye Sinful, porque te quieres burlar de mi buaaaaaaaaaa fue broma. Eres malo

  7. DE KE ES EL LINK FRANCIS?

  8. Ya lo leiste en mi blog nadamas pase a ver que habia escrito el malo de sinful, jajaja

  9. jaqaaja no soy malo
    malo andres puentes
    toda la ciudad lo piensa asi
    bueno, eso dijo la “señora gabriela”

  10. es que son dos cortos, y en el otro corto salen los changos, pero básicamente hacen eso, tomar limonada.

    gracias por visitarme, casi nadie me visita.

  11. Yeei quiero leer algo nuevo, yuju, yuju. ZZZZZZZZZZZZZZ. toc, toc. No seas flojaaaaaaaaaa. Saludos.:)

  12. Yeeiii me voy a poner en huelga si no escribes algo nuevo. Ya me cansé jojojo. FLojaaaaaaaaa🙂

  13. http://www.mujerescabronas.blogspot.com/

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